Tras aprobar el examen estatal, la profesión encuentra su cauce natural en instituciones y organizaciones públicas, locales, nacionales e internacionales (municipios, provincias, regiones, autoridades sanitarias, prefecturas, tribunales, ministerios), así como en entidades privadas, como empresas, que prestan diversos tipos de servicios sociales. Las competencias desarrolladas por el programa abarcan múltiples áreas: el contexto sociocultural, el contexto jurídico-institucional, y las habilidades interpersonales y de comunicación se abordan mediante áreas de aprendizaje y cursos específicos. El/La Trabajador/a Social es una figura esencial en una sociedad en constante cambio, donde la crisis y la transformación requieren conocimientos y sensibilidad adecuados. La combinación de teoría y práctica en entornos institucionales, esta última garantizada por 450 horas de formación profesional, representa una metodología necesaria para combinar diversas competencias: reconocimiento de situaciones, selección de herramientas adecuadas e intervención específica, reconociendo que la acogida, el apoyo y la escucha son elementos esenciales de cualquier intervención profesional y humana.